
Te dejaré ir, tal vez sea una mañana como la de hoy, bañada de otoño.
Te llevarás tus libros, las canciones de Ismael Serrano, Biravent y Lisandro Aristimuño.
Tus ropas, las botas de taco y los zapatos bajitos, tu perfume, ese que define tan bien tu sensualidad.
Te llevaras las carteras, que son tantas que tu capricho quiere combinar siempre con algo.
Te llevaras tus risas y las conversaciones que abordábamos sin tiempo, queriendo adormecer dolores del mundo o simplemente haciendo una retórica de algo trivial.
Apasionadas las dos, quise desde siempre dejarte un legado: la autenticidad.
Abriré mis manos y dejaré en libertad el pájaro de tus sueños.
Pero ¡ Qué lejos volaras ! Segura irás tras el futuro que se viste para ti con traje nuevo y lleva en su solapa brillos de esperanzas y te promete estrenar risas cada día.
Sí, te dejaré ir, y mi vida será nueva cada día, yo también inauguraré un camino disímil pero hermoso, porque sé que de mi herida brotará la paz de saberme cómplice de tu albedrío, de tu vida, confío que sabrás renacer y serás felíz donde estés.