
No llegué, por que todo lo que hice me llevó demasiado tiempo,entretuve las horas jugando al derecho y la revés.
Casi no me dí cuenta que ya no eran horas pasadas si no años.
Hasta el río me visitó, era sonriente, y cautivante.
El sanador de enfermos ya no podía curarme, era tan extraño que hasta yo podía ahora renovarle la esperanza con gotitas en los ojos.
Horas convertidas en años y sigo jugando sin perder, eso creo. Gané el jazmín que trepa vigoroso por la pared, el tejido hecho trama de vida, el sabor y aroma del pan caliente. Gané, de las risa las mejores y de la verdad la más transparente.
El tiempo me esperará, para que yo crea que las horas son buenas conmigo.