la razón ni el sentido.
Queda en la siembra
ese futuro que no veré
pero intuyo.
Vacas flacas, pobres de siempre.
Heredé un sueño de mis padres.
Hoy revivo esas promesas: unidos, libres y justos.
Algo cambió la historia que hizo despertar
a tantos jóvenes que miraban
amaneceres de otros mundos.
Está mi tierra vestida de mujer
ya es hora de alcanzar la gloria.
De tus manos dependen el pan y el trabajo,
y despabilar este letargo.
Ya desechaste las máscaras de los traidores.
Ahora es tu tiempo mujer, el pueblo te sigue y
te dice sí, adelante te acompañaremos,
escribiremos juntos la historia que merecemos.