
Dedicado a Doña Esperanza (luchadora incansable Diaguita)
Se me quedó chico el abrazo.
Se me quedó larga la espera.
Se me quedó sin palabras esta poesía.
Se me durmieron los sueños en las quebradas.
Se me secaron los ojos al ver tantas injusticias.
Mi caja enmudeció tras el viento de la copla callada.
¿A quién sanaré con mis ungüentos de yuyos y rezos?
Si se me hizo ceniza la vida.
He muerto tras una historia
ancestral y mutilada.
Quiero cantar fuerte para que se escuche
mi voz por el río, por los valles
por las montañas y por las pampas.
pero sobre todo en las ciudades
esas insensibles castas.
¡Vamos hermano, canta conmigo!
así vivirá para siempre
la Pachamama, que su parto
nos traiga una nueva esperanza, para todos los habitantes por igual.
Los invito a pasar por este sitio de familiares de Esperanza.Gracias a todos.