Me acostumbro a que siempre estás.
Celebras mi llegada con saltos atléticos.
Te lleno de arrumacos.
Te pegas a mi vida copiando humanidad:
subido a las sillas, loco por el aroma a vainilla
roncando cuando te molesta
un ruido agudo,
o te deprimes cuando no estoy.
Recorres la casa con tus pisadas
que suenan a piedritas y papel ,
miras a la cara y con un gesto perruno
me dices:
que tu amor es incondicional y va a contra pelo.
Salteando especies me dejas el calor
de tu compañía hecha de lana y locuras de Terrier.